Si algo caracteriza los carnavales de Pontevedra, es el simpático y querido “Loro Ravachol”, el Loro Ravachol fue un personaje real que presidía la Botica del barrio de la Peregrina, su estatua hoy en día se localiza justo enfrente de la farmacia, desde allí, con su lengua irreverente dedicaba frases a cuantos se acercaban, incluso se comenta que el loro disfrutaba gritando “arre” y “so”, confundiendo a los carruajes que circulaban por la calle “Michelena”.

El dueño de la farmacia, D. Perfecto Feijo, hombre culto e ilustrado, amigo de las tertulias donde participaban desde Unamuno hasta Ortega y Gasset, se enfadaba con el loro deslenguado y altanero, aleccionándolo con frases como “si collo a vara….” frase que el loro aprendió y no tuvo reparo en decir en plena misa de la Peregrina, cosa que no gusto nada a la Iglesia de la época.

Pero el loro pronto se gano a los clientes de la farmacia que le regalaban caramelos y golosinas, para no recibir ninguna de sus dedicatorias como: “vaite de ahí lambón”, “ladrones, ladrones”, “Demo das barbas” o “si collo a vara….”

Esta facilidad de palabra hizo que incluso fuera elegido para actuar en el Teatro, en una obra que se representó en los carnavales de 1900, claro que el indisciplinado Loro actuó y dijo lo que quiso y pronto lo retiraron de escena.

Quiso la casualidad que el Ravachol muriera en plenos carnavales,  la causa de su muerte una enfermedad desconocida, decían las malas lenguas que quizás por envenenamiento de algún personaje agraviado o por empacho de golosinas. Fuera como fuera el entierro se convierte en un espectáculo multitudinario, se publica un bando para que se asista al entierro disfrazado cada uno a su manera y llevando “un farol lo más funerario posible”. Según las crónicas periodísticas formaban la cabalgata “doce jinetes con faroles encendidos, bandas de cornetas, la comparsa Los Espías  las carrozas del Liceo Casino y del Recreo de Artesanos, la de los contertulios de la Botica, la banda de música municipal y numerosas máscaras disolviéndose a  la entrada de las Palmeras”. Su cadáver embalsamado y expuesto junto a la casa de las caras fue objeto de visita durante días, hasta su posterior entierro en la finca “O padronelo” que Perfecto Feijo poseía en Mourente, allí sería recordado durante años sucesivos por numerosos amigos.


Y en el año 1985 es incorporado al carnaval pontevedrés sustituyendo el entierro del Loro al entierro de la sardina. En el cartel de carnaval de este año, su dibujante Kiko da Silva, quiere dar una visión moderna y convertir en superheroes a estos personajes,  la silueta del Ravachol imitando la de Batman aparece proyectada sobre la Peregrina.

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