Moaña esta muy cerquita de Vigo y somos muchos los papás que aprovechamos los fines de semana para visitar este ayuntamiento, tan cómodo y tranquilo para visitar con los niños.
Y así uno de estos días de vacaciones y de poca playa,  nos fuimos de excursión a Moaña. Por la mañana estuvimos  por su amplio paseo al borde del mar, mientras las niñas intercalaban paseos en bici o patines, con parada, como no, en su ballena, una escultura que a los niños les encanta.

Antes de comer, tocó la visita obligada cuando vas con niños para dar de comer a los patos, en el río.

 

Para comer nos recomendaron un sitio nuevo que no conocíamos, A Carriola, un restaurante con amplio espacio infantil para todas las edades. parque de bolas para los más chiquitines, mesa de ping pong y campo de fútbol.

 

 

 

Después de comer toco la ruta de senderismo para conseguir llegar a la Poza da Moura, esta zona ha sido rehabilitada recientemente y ha quedado preciosa. Un puente de madera cruza por la parte superior, dos molinos han sido reconstruidos y hay un sistema de canalización mediante viaductos de piedra.

 

¿Y qué decir de las vistas? Espectaculares!, tanto de día como al anochecer.

Por el camino fuimos recordando, todas las historias que existen sobre esta Poza, increíble como se divierten los niños hablando de leyendas y apariciones, ja,ja,ja
De las distintas leyendas que hay sobre la Poza nuestra preferida es la de la Princesa:
Una hermosa princesa, que escapa del Monte de Santa Tecla y llega con su padre a Domaio, su padre la mantiene escondida en el monte para que nadie puede verla. Solo la dejaba salir de madrugada a la Poza para asearse.  Ella, mientras su padre dormía, se bañaba y esperaba hasta el amanecer para peinarse y secar sus cabellos al sol.

 

 

Un día un agricultor la sorprendió bañándose desnuda y se enamoró. En un principio la princesa se asustó pero con el paso del tiempo empezó a charlar y finalmente surgió el amor.

Hasta que un día, el padre los descubrió, sin pensárselo dos veces dio muerte al hombre y la princesa desesperada se tiró a la poza y murió. Dicen que ese día el río cambió el curso y la larga cascada imita los largos cabellos de la chica ahogada. La creencia popular es que aún se oyen sus cantos en la noche de San Juan y que a veces se la puede ver sentada en las rocas, peinando sus cabellos con un peine dorado, mientras llora y se lamenta por su amor.

 

 

En la tradición mitológica gallega las mouras son hadas que viven prisioneras en fuentes y grutas, y que aparecen al amanecer para peinar su larga y rubia melena con peines de oro, aseguran que prometen tesoros a quien las libere.

 

Y ya menos divertida está la versión del abuelo de Vigopeques que dice que ni princesas ni hadas, que moura viene de piedra y que en Galicia hay muchas mouras en zonas de monte, donde aparecen peñascos o piedras.
Después del paseo toca recomponer fuerzas así que nos dirigimos de nuevo a Meira, por el camino nos encontramos este museo al aire libre, dedicado a los trabajadores del mar.

Despues de hacer unas fotitos, nos dirigimos a Portobelo Bar, una terraza con unas bonitas vistas mientras disfrutamos de un helado y una partida de futbolín.

Y otro sitio estupendo para cenar o comer con niños es A de Lino, se encuentra en A Fraga y cuenta con una terraza exterior que tiene un horreo que a los peques les encanta.

Hasta aquí nuestra visita de un día sin playa por Moaña, ya veis que lo hemos aprovechado bien, ¿os ha gustado? Si es así no dudeis en compartirlo

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