La senda fluvial del río Lérez, en Pontevedra, es una de las mejores opciones para disfrutar de la naturaleza en familia sin necesidad de coger el coche. Se trata de un recorrido sencillo, seguro y muy agradable, ideal para caminar con niños, pasear en bicicleta o pasar un día al aire libre combinando naturaleza, historia y zonas de ocio.
Gracias a su fácil acceso, su trazado mayoritariamente llano y la presencia de espacios como la playa fluvial del Lérez con merendero, esta ruta se ha convertido en uno de los paseos favoritos de familias y visitantes.
Dónde empieza la senda fluvial del río Lérez

La ruta comienza en el entorno del campus universitario y la Illa das Esculturas, a pocos minutos del centro de Pontevedra. Desde aquí parte una senda bien acondicionada que discurre paralela al río Lérez y que puede realizarse de forma lineal o circular, adaptándose al tiempo y a la edad de los más pequeños.
Uno de los grandes atractivos de esta senda es que permite elegir entre dos márgenes del río, siendo la margen derecha la más recomendable para familias con niños.
Playa fluvial del Lérez y zona de merendero

A los pocos minutos de iniciar la caminata se llega a la playa fluvial de Pontevedra, uno de los puntos estrella del recorrido. Este espacio cuenta con:

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Zona de arena y acceso cómodo al río


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Áreas verdes para descansar

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Merenderos con mesas, ideales para comer al aire libre. Existen merenderos del lado de la playa y cruzando el puente hay también más mesas para comer, pues es en esta zona donde se hace la romería de San Benito, que es el monasterio que ves desde la playa en lo alto, el San Benitiño del Lérez.

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Sombras naturales en verano
Es un lugar perfecto para hacer una parada, dejar que los niños jueguen y disfrutar de un picnic en un entorno tranquilo y seguro.
Un paseo fácil y accesible para todos

La senda fluvial del Lérez destaca por su recorrido llano y amplio, especialmente en el tramo que discurre por la margen derecha del río. Este itinerario está bien acondicionado y permite caminar sin dificultad, por lo que es apto para:
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Familias con niños pequeños
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Carritos de bebé (en tramos concretos)
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Personas mayores
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Paseos en bicicleta
Además, al estar tan cerca de la ciudad, es una opción perfecta tanto para una excursión corta como para pasar toda la mañana sin prisas.
El Antiguo Balneario del Lérez: historia junto al río

Uno de los lugares más curiosos y atractivos de la ruta es el Antiguo Balneario del Lérez, fundado en 1906. Este histórico complejo termal fue durante años un importante punto de encuentro social y cultural, famoso por sus aguas medicinales. La historia del Balneario nace del sueño de una gallego, Casimiro Gómez, nacido en 1854 en Viascón (Pontevedra), que tuvo que emigrar a América con tan solo 13 años, donde, tras muchas dificultades iniciales, triunfó en Buenos Aires con su empresa de cuero “La Nacional”, que lo convirtió en millonario y gran terrateniente, con presencia en instituciones económicas y sociales clave. De regreso a Pontevedra en 1900, compró la finca de Monte Porreiro, que transformó en “Villa Buenos Aires” y donde descubrió dos manantiales cuyas aguas medicinales dieron lugar al Balneario del Lérez, un centro termal y cultural famoso, visitado por élites y premiado internacionalmente por las propiedades terapéuticas de sus aguas, que exportaba a medio mundo.

Gracias a los vínculos familiares y comerciales con Reino Unido, fundó en Londres “The Lérez Mineral Water Company”, suministrando su agua a la naviera White Star Line: el agua del Lérez dicen que se sirvió en el menú de primera clase del Titanic en su noche final, y fue agua oficial de la Casa Real española. Casimiro siguió ampliando el balneario y apoyando numerosas obras sociales y educativas en Pontevedra, pero la Primera Guerra Mundial, el declive de los balnearios y el paso del tiempo llevaron al abandono del complejo; hoy solo quedan ruinas del antiguo balneario, mientras la figura de Casimiro perdura como ejemplo de emigrante gallego que soñó en grande y dejó una profunda huella en Galicia.

Cerca del Balneario encontrarás también una fuente, dicen que el agua es potable pero no nos atrevimos a tanto. Recientemente un empresario gallego ha querido volver a situar las «Aguas del Lerez» en el lugar que le corresponde y ha relanzado un agua con gas que pretende comercializar en el exterior. En principio en el 2026 saldrán al mercado 100.000 unidades.

Molinos, hórreos y cascadas
Por el camino encontraréis ruinas de edificaciones antiguas como un hórreo, varios molinos (alguno visitable) y hermosas cascadas.





Ruta circular o paseo corto: tú eliges
Desde el balneario se puede:
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Regresar por el mismo camino, ideal si se va con niños pequeños
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Continuar hasta donde nos apetezca sabiendo que luego debemos volver hacia atrás.
- Cruzar el puente y volver por la otra margen del río, completando un recorrido circular de unos 12,8 km (recomendado con niños mayores) En esta época que está bastante húmedo yo no lo recomiendo.
Para un plan familiar tranquilo, lo más habitual es hacer un tramo corto, disfrutar de la playa fluvial y regresar sin completar todo el circuito.
Naturaleza protegida a un paso de la ciudad

La senda fluvial del Lérez se encuentra dentro de una Zona de Especial Conservación (ZEC), lo que garantiza un entorno bien preservado. Durante el paseo es habitual ver aves, peces y una vegetación frondosa que acompaña el cauce del río, convirtiendo la ruta en una experiencia muy agradable para los más pequeños.
Consejos prácticos para ir con niños
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Llevar calzado cómodo, aunque no es necesario calzado de montaña
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Evitar las pasarelas en días de lluvia, ya que pueden resbalar
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Llevar algo de comida o merienda para aprovechar el merendero
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En verano, gorra y agua, especialmente en las horas centrales del día
Una ruta familiar imprescindible en Pontevedra
La senda fluvial del río Lérez es una de esas rutas que lo tiene todo: fácil acceso, naturaleza, historia y espacios pensados para disfrutar en familia. La combinación de playa fluvial, merendero y paseo llano la convierte en un plan perfecto para hacer con niños en Pontevedra en cualquier época del año.
Un paseo sencillo, bonito y muy recomendable para descubrir el lado más natural de la ciudad.







