Si buscas una escapada en plena naturaleza que combine cascadas, río, antiguos molinos y un paseo sencillo para hacer en familia, la Fervenza de Segade es uno de esos lugares que merece la pena descubrir. Se encuentra en Caldas de Reis, a orillas del río Umia, y forma parte de uno de los paisajes fluviales más bonitos de esta localidad pontevedresa.

El término fervenza, propio de la lengua gallega, designa una cascada o salto de agua, y esta en particular se ha convertido en un referente del turismo de naturaleza en la comarca del Umia.
Ubicación Fervenza de Segade


Cómo llegar a la Fervenza de Segade
Una de las opciones más bonitas para conocer este lugar es hacer el recorrido desde Caldas de Reis, siguiendo el río Umia.

La Ruta de la Cascada de Segade parte de la Alameda y discurre paralela al río hasta llegar al salto de agua, se trata de una senda fluvial sencilla de aproximadamente 3 kilómetros hasta la cascada.

También es posible acercarse en coche hasta las inmediaciones de la Fábrica da Luz y acceder caminando hasta la zona de la cascada.

El mirador de la Fábrica de la Luz permite contemplar el salto desde una posición elevada y se puede acceder hasta él en vehículo.

Para quienes prefieran disfrutar del recorrido completo, merece la pena comenzar en Caldas y dedicar tiempo a recorrer tranquilamente el sendero junto al río.
Ruta da Auga: un paseo junto al río Umia

La Ruta da Auga recorre aproximadamente 5 kilómetros y está considerada de dificultad baja. El itinerario permite disfrutar de diferentes paisajes mientras se sigue el curso del río Umia, con abundante vegetación durante buena parte del recorrido.

Uno de los atractivos de esta ruta es precisamente que no se trata únicamente de caminar. A lo largo del recorrido aparecen elementos que llaman mucho la atención de los niños, como los antiguos molinos, pequeños saltos de agua y rincones donde el río adquiere todo el protagonismo.

El sonido del agua acompaña buena parte del paseo y hace que la ruta resulte especialmente agradable en los meses de primavera y otoño, aunque también puede ser una buena opción para una escapada familiar en verano.
Los antiguos molinos de Segade

Uno de los elementos que encontramos durante el recorrido son los molinos tradicionales, construcciones que recuerdan la importancia que tuvo durante siglos la fuerza del agua para la actividad económica de la zona.

Algunos se encuentran integrados en el paisaje y permiten explicar a los niños cómo funcionaban antiguamente estos ingenios hidráulicos.
Es uno de esos detalles que hacen que una ruta aparentemente sencilla tenga también un componente cultural. No se trata solamente de caminar por el bosque, sino de ir descubriendo pequeñas muestras del patrimonio de Caldas de Reis
La Fábrica da Luz

Uno de los elementos que más llaman la atención al llegar a la cascada son las ruinas de la antigua Fábrica da Luz, una central hidroeléctrica construida a comienzos del siglo XX.

La antigua central se encuentra junto al salto de agua y forma parte del paisaje, mezclando naturaleza y patrimonio industrial.

La fábrica comenzó a funcionar alrededor de 1900 y estuvo vinculada durante décadas al aprovechamiento de las aguas del Umia para producir electricidad.

Hoy sus restos recuerdan la importancia que tuvo el río para la actividad económica de la zona.
La Fervenza de Segade, el gran atractivo de la ruta

El momento más esperado del recorrido llega al alcanzar la Fervenza de Segade, un bonito salto de agua del río Umia rodeado de vegetación.

La cascada es, sin duda, uno de los lugares más fotogénicos de esta excursión. El agua cae entre las rocas formando un paisaje que cambia bastante dependiendo de la época del año y de las lluvias.

Después de caminar con los niños, llegar hasta este punto tiene además ese pequeño efecto sorpresa que siempre funciona en una ruta familiar: el paseo tiene como recompensa una cascada.
¿Es una ruta adecuada para hacer con niños?

En general, sí, especialmente para familias acostumbradas a caminar. La ruta tiene una dificultad baja, para mi para ir con niños sería dificultad media, y una longitud que permite plantearla como una excursión de unas horas.

Eso sí, que sea una ruta sencilla no significa que podamos bajar la guardia. Hay zonas con piedras, raíces, desniveles y tramos que pueden estar resbaladizos, especialmente después de la lluvia y cerca de los saltos de agua.

Con niños pequeños conviene caminar sin prisas y prestar especial atención en las zonas próximas al río y a la cascada.

También es recomendable llevar calzado cómodo y con buena suela, ya que el terreno no es completamente llano.
¿Se puede bañar uno en las pozas de Segade?

Las aguas del Umia forman diferentes pozas y zonas de baño natural junto a la cascada. Sin embargo, desde nuestra experiencia, no consideramos que sea una zona recomendable para el baño, y mucho menos si vamos con niños. Las rocas que rodean el agua son extremadamente resbaladizas y entrar y salir de las pozas puede resultar complicado.

De hecho, nos llamó especialmente la atención que no haya ninguna indicación visible advirtiendo de este riesgo, ya que el entorno invita al baño, pero las piedras resbalan muchísimo. Nosotros mismos lo comprobamos: nos resultó complicado salir del agua y tuvimos la suerte de contar con la ayuda de unas personas de la zona que nos echaron una mano.

Por eso, si visitas la Fervenza de Segade con niños, nuestra recomendación es disfrutar del paisaje y de la cascada, pero extremar las precauciones y valorar bien las condiciones antes de acercarse al agua.
Una excursión para hacer en familia

La Fervenza de Segade es una buena opción para una excursión en familia, especialmente si se busca un plan diferente para disfrutar de la naturaleza sin necesidad de realizar una ruta de montaña exigente.
El sonido del río, los molinos, los árboles, los puentes y la cascada hacen que el camino resulte entretenido para los niños. Una excursión que puedes plantear simplemente para acercarte a la cascada o convertir en un paseo más completo siguiendo el río desde el centro de Caldas de Reis.
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