Toda conversación con un adolescente que empiece por “eso en mis tiempos no pasaba” está condenada al fracaso. Automático. Instantáneo. Sin posibilidad de recurso.

Porque claro, en nuestros tiempos tampoco existía TikTok, ni los filtros de perro, ni gente que se identifique como lobo y quede un sábado por la tarde en un parque para socializar.

Y aquí estamos.

Yo, que ya hice el máster acelerado en survival zombie, murder party y ocio nocturno alternativo, pensaba que tenía el cupo cubierto. Pero no. El universo adolescente es expansivo. Como el cosmos. Sin límites.

Y así llegamos a la palabra del mes: therian.

Spoiler: no es una marca de yogures.

¿Qué es un ‘therian’?

Un therian es una persona que se identifica espiritualmente o psicológicamente con un animal. No es que “le gusten los gatos”. Es que siente que, en algún nivel, es un gato. O un lobo. O un zorro. O cualquier otra criatura del reino animal.

No estamos hablando de disfraces puntuales de carnaval. Estamos hablando de identidad.

Algunos llevan accesorios como colas o máscaras. Otros simplemente comparten contenido en redes donde expresan esa conexión con su animal interior. Y sí, hay quedadas organizadas en distintas ciudades del mundo. También en Galicia.

Cuando yo era adolescente, como mucho nos identificábamos con el horóscopo. Ahora la cosa ha subido de nivel.

¿Moda de redes o nueva forma de identidad?

Como casi todo lo que ahora nos desconcierta, el fenómeno ha crecido en redes sociales. Vídeos, comunidades, hashtags, experiencias compartidas.

Y lo que empieza como algo que ves en una pantalla acaba convirtiéndose en una tribu. Porque si algo tienen claro las nuevas generaciones es que nadie quiere sentirse raro en soledad.

Mejor raro en grupo.

Las quedadas consisten en reunirse, compartir experiencias, hacer fotos, grabar vídeos y, en algunos casos, interactuar adoptando comportamientos asociados al animal con el que se identifican.

Sí. Yo también he necesitado leerlo dos veces.

Mi problema es que soy mayor (otra vez)

A mí me costó asumir que pagar por huir de zombis era ocio. Ahora tengo que entender que alguien pueda sentir que es mitad humano, mitad lobo, y que eso tenga comunidad.

Pero cuidado: aquí conviene frenar el impulso de la carcajada fácil. Porque para muchos adolescentes esto no va de disfraz. Va de pertenencia, de exploración de identidad y de búsqueda de un lugar donde sentirse comprendidos.

Y eso, si lo pensamos bien, no es tan nuevo. Solo ha cambiado el envoltorio.

¿Hay ‘therian’ en Galicia?

Sí. Ya se han convocado quedadas en distintas ciudades, y Galicia no se queda fuera del mapa. Concretamente tienen una en A Coruña y otra en Vigo.

Parques, espacios abiertos y redes sociales sirven como punto de encuentro. No hablamos de multitudes descontroladas, sino de grupos que se organizan para verse, compartir y, en muchos casos, simplemente charlar.

Lo que para algunos es desconcertante, para otros es una forma más de socialización.

¿Es una fase o ha venido para quedarse?

Probablemente haya un poco de todo. Algunas personas lo vivirán como una etapa. Otras lo integrarán como parte estable de su identidad.

Lo que sí sabemos es que el fenómeno therian está creciendo en redes y ya tiene presencia en Galicia. Y que, nos guste o no, forma parte del nuevo paisaje adolescente.

Yo, de momento, sigo intentando entender el manual de instrucciones de esta generación.

Si hay que provocar otro agujero negro para conectar universos, se provoca.

Pero si un día nos piden pienso en lugar de cena… ahí ya negociamos.