3 DÍAS EN VALLADOLID CON NIÑOS

Pasar un fin de semana en Valladolid con niños es una gran idea en cualquier estación pero en otoño puede convertirse en el destino perfecto. El cielo tiene un azul especial, la temperatura todavía es lo bastante cálida para disfrutar del exterior con niños, y la luz de estos días, junto a los tonos ocres, naranjas y amarillos que lo impregnan todo, harán que vuestras fotos luzcan todavía más. Por si fuera poco, y a pesar de lo que dicen por ahí algunas malas lenguas, los vallisoletanos son muy majos 🙂 

Y digo son porque, aunque Begoña me ha invitado a escribir en su blog por ser de por aquí (¡todo un honor!), realmente solo soy una valenciana que dejó medio corazón en Andalucía y a la que Castilla, finalmente, adoptó hace ya muchos años. Así que a día de hoy creo que ya me podéis llamar vallisoletana o pucelana, eso como queráis.

A continuación os propongo un plan que no falla nunca si os apetece acercaros uno de estos fines de semana a Valladolid con niños o si sois de por aquí y todavía no lo habéis probado. Si son 3 días mucho mejor. ¿Me acompañáis?

Día 1 en Valladolid
El Campo Grande
El primer destino que os propongo es un clásico de nuestra ciudad, el pulmón verde de Valladolid: el Campo Grande. El éxito está asegurado así que no os lo podéis perder. El Campo Grande es el parque de mayores dimensiones de la ciudad, es público, gratuito y está ubicado en pleno centro. Pero lo mejor es que una vez dentro os olvidaréis de todo ello y podréis desconectar disfrutando del mejor contacto con la naturaleza. ¡Apagad un rato los móviles!

© MOI | www.moi.es | interiorismo equipamiento fotografia

Os aconsejo entrar al parque por su eje central accediendo desde la plaza de Zorrilla.

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Desde ahí dejaros perder a derecha e izquierda para descubrir la Pajarera, la Faisanera, la Fuente de la Fama, la zona de juegos infantiles, la Pérgola, -donde podéis almorzar en su cafetería aterrazada o ir al baño (este recurso siempre hay que tenerlo presente)-, etc., hasta llegar a la Cascada, subir hasta su cumbre, y terminar en el Estanque. Aquí os dejo un pequeño plano extraído de la Wiquipedia con todas las ubicaciones.


Durante el recorrido os encontraréis con patos, ocas, gansos o preciosos pavos reales que corretean libremente por allí, ¡e incluso ardillas!, a los niños les encanta. Pero lo mejor de todo es llegar al estanque para ver a los cisnes y montar en la pequeña barca que lo atraviesa. Leo se estrenó hace unas semanas con poco más de 2 años y todavía sigue emocionado.
Los viajes en barca permanecen abiertos mientras dura el buen tiempo pero solo están disponibles en vísperas de festivos, tened esto en cuenta cuando vayáis.

Comer en Valladolid con niños
Os recomiendo salir del Campo Grande por alguna de las puertas que dan al paseo de Recoletos. Merece la pena pasear por él hasta llegar a la plaza de Colón viendo su arquitectura, quizá tirando unas canastas con los niños, o tomando un aperitivo en alguna de las terrazas.
Para comer os recomiendo el restaurante la Tagliatella Está en la misma acera de Recoletos, dispone de pasillos amplios para pasar con carritos, tiene un precio asequible, y no pasa nada si los niños arman un poco de guerra. Además, se come bien y la comida italiana suele gustar a los más pequeños.

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Paseo por el casco histórico de la ciudad

Por la tarde os propongo un paseo por el corazón de Valladolid, ahora en su vertiente más urbana, y conocer un casco histórico que merece mucho la pena. De la plaza de Zorrilla a la plaza Mayor atravesando la calle de Santiago, donde podéis hacer algunas compras. Después torced a la derecha hasta la plaza de Fuente Dorada atravesando sus soportales centenarios y seguid hasta la plaza del Ochavo.
Esta plaza tiene una larga historia y una forma única que hace honor a su nombre: un polígono de 8 lados. Aquí os animo a realizar un pequeño juego con los peques: a ver quién encuentra primero la antigua argolla que pende de una cadena. ¿La habéis encontrado ya? Ahora toca contar y teatralizar una antigua leyenda en torno a su origen: la ejecución del condestable de Castilla Don Álvaro de Luna, ¿realidad o ficción? Eso no importa si lográis captar su interés por la historia.

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Museo Patio Herreriano de Valladolid
Desde la plaza del Ochavo continuad hasta el Mercado del Valrecién remodelado, y de ahí hasta el Museo Patio Herreriano donde los niños pueden participar en el programa “No queremos dormir la siesta” y otras actividades infantiles.
Mientras tanto, si los peques os dejan un rato libre, podéis echarle un ojo a sus exposiciones de arte contemporáneo o simplemente pasear por el entorno y tomaros una cañita bien fría en la terraza del museo. Desde aquí mirad al frente y contemplad el edificio del Archivo Histórico Municipal de Valladolid, antigua iglesia de San Agustín. Qué pena que a estas horas esté cerrado porque su rehabilitación interior es de lo mejor.

Para cenar otra opción family friendly muy cerca de donde os encontráis: la Mafia se sienta a
la mesa, donde podréis cenar en familia y dejar que los niños jueguen sin molestar demasiado.

Día 2 en Valladolid
El Valle de los 6 sentidos
Para el segundo día mi propuesta consiste en salir un poco del centro para llevar a los niños al Valle de los 6 sentidos , un parque temático pero de precio muy asequible donde lo pasaréis todos bomba sin salir de Valladolid. Más de 18.000 m2 y 60 juegos diferentes pensados para todos, incluidos algunos para integración y discapacidad.
Para comer, y aunque no sea yo nada amiga de los restaurantes de este tipo, podéis acercaros al MacDonald´s, un día es un día. Más que nada porque se puede aparcar bien, está cerca y justo al lado de nuestro próximo destino: el Museo de la Ciencia.

El Museo de la Ciencia de Valladolid
En el Museo de la Ciencia aprenderéis un montón de curiosidades. En la zona del planetario organizan sesiones infantiles (Polaris) y en la exposición permanente os aconsejo la que está situada en la planta -1. En ella los niños podrán concienciarse sobre la importancia del agua para la vida y sobre la necesidad de ahorrar este líquido transparente.
Además, el edificio es obra de Rafael Moneo, gran arquitecto, y merece la pena recorrerlo por dentro y también por fuera subiendo la gran rampa-escalera exterior o cruzando la pasarela que atraviesa el río Pisuerga hasta llegar a la otra orilla. La estampa desde allí os dejará muy buen sabor de boca y recuerdos para Instagram.


La leyenda del Pisuerga
Al anochecer no hay nada como un paseo a bordo de la Leyenda del Pisuerga , el barco que recorre nuestro río. A pesar de su corta vida, -comenzó a navegar en 2003-, su imagen recuerda a un antiguo barco de vapor típico del
Missisipi y se ha convertido ya en una tradición.
Qué rabia que en octubre cierren el pase de las 20:00 horas porque tomarse un bocata a bordo mientras veis anochecer es el plan ideal. Podéis comprar el ticket directamente en el embarcadero de la playa de las Moreras hasta 5 minutos antes de su partida. Por desgracia,como decía, al terminar el verano el último viaje es el de las 18:00 horas así que me temo que en otoño tendréis que elegir entre el Museo de la ciencia y un paseo en barco. Toca preguntar a los niños y negociar.

Día 3 en Valladolid

Museo Nacional de Escultura
Si habéis decidido quedaros un día más mucho mejor porque aún os quedan varios imprescindibles que visitar. Todos habéis oído hablar de la Semana Santa de Valladolid, las tallas que recorren sus calles son auténticas obras de arte de la Edad de Oro de la escultura española, siglos XVI, XVII y XVIII, de artistas tan destacados como Berruguete, Juan de Juni, Gregorio Fernández o Pedro de Mena. Pero, ¿dónde están estas obras el resto del año? La respuesta es el Museo Nacional de Escultura. Muchas de ellas se guardan aquí y poder verlas a pocos centímetros de distancia y sin el bullicio, el frío y la lluvia típicos de esos días es todo un lujo. Pero hay mucho más, como siempre he de destacar su edificio y en este caso la ampliación realizada por los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano

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Lo mejor para llegar hasta el Museo de Escultura, no perderse nada, y conocer un poco más a fondo el centro histórico de la ciudad es iniciar el recorrido en la Plaza del Colegio de Santa Cruz y subir, a continuación, hasta la Fachada de la Universidad recién restaurada. Sin embargo, os recomiendo que no cedáis a la tentación de contar sus leones o tendréis mal fario, eso dicen por aquí. ¿Los habéis contado ya?

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Desde la Fachada de la Universidad sería casi un delito no ver la Catedral de Valladolid y la Iglesia de Santa María la Antigua, o “la Antigua”, como solemos llamarla. La una Herreriana, la otra románica y gótica. Si no queréis entreteneros no hace falta que entréis pero al menos sí rodeadlas y conoced su magnífico entorno. Cómo ha cambiado esta zona en las últimas décadas, ahora es un placer pasear por aquí.


Seguid caminando hacia el Teatro Calderón, sede anual de la SEMINCI , Semana Internacional de Cine de Valladolid. Un festival que llena cada año nuestra ciudad de estrellas procedentes de la gran pantalla, -o de futuras promesas-, la viste de gala con multitud de alfombras rojas, y vuelve cinéfilos a los que todavía no lo son. Se celebra la última semana de octubre.
Cuando programéis vuestro viaje no os olvidéis consultar la programación del Teatro Calderón y sus sesiones para niños. Si coincide con una actuación del grupo Teloncillo, no os la podéis perder.

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Teloncillo  es una compañía de teatro vallisoletana con gran trayectoria y multitud de premios especializada en espectáculos infantiles y familiares. Tienen un gran repertorio con el que os partiréis de risa y os emocionaréis a partes iguales.
Pero continuemos subiendo por la calle de las Angustias para llegar a nuestro destino final: San Pablo, San Gregorio y el Museo Nacional de Escultura.
No todo es escultura clásica en el Museo Nacional, echadle un vistazo a su web y veréis, pero lo mejor es que tenéis la oportunidad de acercar el arte a los más pequeños con los talleres para familias que organizan. Son muy interesantes pero el horario de estas actividades suele ser matinal. En cualquier caso os animo a consultar su página por si coinciden con vuestro viaje y horarios.

Para la última comida antes de partir otra recomendación family friendly: el restaurante Hell´s. Ambiente industrial muy americano pero con espacio para que los niños puedan jugar y situado justo al lado de la
Catedral.
Después de terminar el artículo me están doliendo mucho estas recomendaciones que os hedado para llenar el estómago. Valladolid es uno de los lugares de España con mejores tapas, con deliciosos guisos y con el mejor lechazo y yo, sin embargo, recomendándoos pasta, nachos y hamburguesas. Me he centrado en la comodidad para los niños, en espacios amplios y en zonas de juego, pero os invito a dejar esto de lado y acostumbrar a los más pequeños a mantenerse sentados a la mesa y disfrutar de comida rica de verdad. No os valláis sin probar
nuestro lechazo.
¡Espero veros dentro de muy poco por aquí! Si todavía os estáis preguntando quien es esta chica medio pucelana que os escribe os diré que soy una inquieta arquitecta a la que algo le picó cuando se convirtió en mamá. De aquel embarazo no solo nació Leo sino también Cleoveo , un proyecto de moda sostenible infantil y toda una filosofía de vida donde encontraréis prendas esenciales para bebé que cuidan su piel. Ropa para bebé ecológica diseñada por nosotros con mucha cabeza y todo el cariño que estoy segura de que os va a encantar. Nos podéis seguir en Facebook, , Twitter  e Instagram. Un placer estar por aquí, ¡hasta pronto!
Agradecer a Noelia, Laura, Maria José y Paula, -amigas y madres experimentadas-, sus ideas, aportaciones e incluso algunas de las fotografías que incluye este artículo. Las mejores imágenes son, sin embargo, obra de Pedro Ivan Ramos Martín, autor del proyecto MOI y un amigo arquitecto, además de gran fotógrafo, que nos las ha cedido gustoso.
Por último, gracias a VigoPeques y a Begoña por su invitación para escribir en este fantástico