En el interior del municipio de Valga, lejos del bullicio de las playas y de las rutas más concurridas de Galicia, existe un lugar donde el sonido del agua marca el ritmo del paseo. Las Fervenzas de Parafita e Raxoi constituyen uno de esos espacios naturales que sorprenden a quienes buscan una escapada entre bosques, molinos tradicionales y pequeños saltos de agua.


Situadas junto al río Valga, estas cascadas forman parte de un entorno recuperado para el disfrute de visitantes y vecinos. Un recorrido acondicionado con pasarelas de madera permite acercarse a las diferentes fervenzas ( cascada en gallego) y contemplar la fuerza con la que el río desciende entre grandes rocas, especialmente durante el otoño, el invierno o después de varios días de lluvia, cuando el caudal ofrece su imagen más espectacular.

Dónde están las Fervenzas de Parafita e Raxoi
Las cascadas se encuentran en el municipio de Valga, en la provincia de Pontevedra, muy cerca del trazado del Camino Portugués a Santiago. Su buena comunicación permite llegar fácilmente en coche desde localidades como Pontevedra, Vilagarcía de Arousa o Santiago de Compostela.

El acceso está señalizado y dispone de una zona próxima donde dejar el vehículo antes de comenzar el paseo.
Una ruta corta entre cascadas, molinos y bosque de ribera
La senda es corta y agradable, con un recorrido aproximado de poco más de un kilómetro ida y vuelta, aunque puede variar según el tramo que se recorra.

La ruta comienza desde una pequeña zona de aparcamiento próxima al lugar de Raxoi. Desde allí, un sendero de unos 500 metros atraviesa un frondoso bosque de ribera hasta alcanzar el río, donde aparece el primero de los elementos patrimoniales del recorrido: un antiguo molino restaurado que recuerda la importancia que tuvo el aprovechamiento hidráulico en esta zona.

A lo largo del camino, las pasarelas de madera facilitan el paso mientras el sonido del agua acompaña durante todo el trayecto. A partir de ese punto, la pasarela de madera acompaña el curso del río y conduce hasta la primera cascada, un salto de agua de alrededor de diez metros que desemboca en una poza natural.

Unas escaleras permiten continuar el recorrido hasta una segunda fervenza, de menor altura, pero igualmente integrada en un paisaje de gran belleza.

Naturaleza y patrimonio en un mismo recorrido
Uno de los grandes atractivos de este enclave es la combinación de paisaje y patrimonio etnográfico. A lo largo del camino pueden observarse varios molinos tradicionales rehabilitados, conocidos como los Muíños de Parafita, que ayudan a comprender cómo el río fue durante siglos una fuente de energía y de vida para los habitantes de la zona.


El recorrido no presenta una gran longitud —unos 700 metros en un solo sentido—, por lo que resulta ideal para quienes desean disfrutar de una caminata tranquila en plena naturaleza. No obstante, existen escaleras, zonas con pendiente y tramos que pueden volverse resbaladizos cuando el terreno está húmedo, por lo que se recomienda utilizar calzado adecuado, la foto que pongo a continuación es la parte así más complicada por los distintos niveles de las escaleras.

Eso sí en la parte final del recorrido que hay unas escaleras no se puede seguír pues están muy deterioradas, os dejo fotos.

Un espacio natural en el Camino Portugués
Las Fervenzas de Parafita e Raxoi se encuentran muy próximas al Camino Portugués de Santiago, por lo que muchos peregrinos aprovechan su paso por Valga para descubrir este rincón natural. El entorno forma parte de la red de espacios de interés paisajístico del municipio, junto a otros lugares como la Lagoa Mina Mercedes, el Monte Beiro o las playas fluviales de Valga.
Consejos para la visita

Aunque el recorrido puede realizarse durante buena parte del año, la experiencia cambia según la época. En verano el paseo ofrece una agradable sombra bajo el bosque de ribera, mientras que en temporadas de mayor caudal las cascadas muestran toda su fuerza. Conviene tener en cuenta que las pasarelas pueden verse afectadas por episodios de lluvias intensas, por lo que es recomendable comprobar el estado del recorrido antes de desplazarse.

Para quienes buscan planes al aire libre en la provincia de Pontevedra, este rincón de Valga demuestra que no hace falta recorrer largas distancias para disfrutar de uno de los paisajes fluviales más atractivos del interior gallego, donde el rumor constante del agua convierte un sencillo paseo en una experiencia especialmente relajante.












