De nuevo venimos con el artículo de humor de Yasoymimadre 

Tengo el cerebro a mil quinientos.

Sabíamos que en la búsqueda de empleo hay momentos en los que pueden surgir situaciones que no esperas. Que una cosa es lo que quieres, otra puede ser lo que acabas buscando, y por fin lo que puede llegar es una oportunidad  de trabajo en la que no  habías pensado siquiera como realidad.

En serio, estoy entre tomar un digestivo para asimilar la información que me acaba de llegar o pasarme por el loquero y pagar una ronda para todos. Tú imagínate que suena la campanilla de InfoJobs y te convocan para una selección de enfermera. Hasta aquí podríamos parecer todos cuerdos, vale. Pero es que ni tú eres enfermera, ni la cosa va de cuidar a nadie que tenga constantes vitales.

Hablamos de unas muñecas, las Ksimeritos. Llegaron de México hace algo más de un año, y arrasaron. Yo no he visto ninguna, pero me pareció entender que son del tamaño de la palma de la mano, y se pueden conseguir por un “módico precio”. Algo así como si te haces un empaste, o te llenas el depósito del coche, o pagas el recibo de la luz – de un mes de agosto, claro-. 

Pero atención, porque la muñeca es solo el cubito de hielo del pedazo de iceberg. Volvemos a la selección de enfermera. Se trata de ser clavadita o tunearte igual que la del canal de Youtube que enseña cómo cuidar a la criatura. Tienes que ser Tania, vestirte y peinarte como ella. Porque no pueden jugársela.

Tú imagínate que una niña de Málaga habla con una de A Coruña y se informan la una a la otra de que Tania son los padres. No, así no.

Así que el curro consiste en poner tu mejor sonrisa, disparar amor cuidador, de ese que solo va incluido en el mapa genético de las mujeres, y atender las citas para vacunar muñecas. Y cobrar, claro. Colas de madres con sus hijas y las “hijas” de sus hijas, a cincuenta euracos el pinchazo en un brazo de goma. ¿Vas a poner precio a la salud?

¿No será éste uno de esos grandes momentos de la historia?

O sea, que llegamos al siglo XXI, empiezan a salir de debajo de las setas iluminados antivacunas, y ¿con qué lo compensamos? ¡Vacunando muñecas! ¡Olé! 

Yo no tengo más que palabras de agradecimiento para el tipo este que corta en inglés. Estos momentos son impagables. Yo me voy rapidita a ese centro comercial a conocer a Tania. Esto hay que vivirlo.