Si estás en Pontevedra este fin de semana, no te puedes perder una experiencia muy especial: la fachada de la Peregrina se llenará de luz y color gracias a una intervención artística del reconocido creador francés Patrice Warrener. Este espectáculo marca el arranque oficial de la Bienal de Arte de Pontevedra, un evento que promete llenar la ciudad de creatividad, sorpresas y emociones para todos los sentidos.

Warrener no es un artista cualquiera. Ha proyectado sus luces en lugares tan emblemáticos como la Abadía de Westminster (Londres) , la Catedral de Notre-Dame (París) o el templo Kiyomizu-dera de Kioto (Japón) . En todos sus trabajos demuestra cómo la tecnología puede ayudarnos a mirar el patrimonio de otra manera, sin perderle el respeto. Su presencia en Pontevedra le da a la Bienal un toque internacional y muy vanguardista.

Luz, arte y arquitectura que cuentan historias

Warrener es un referente mundial en el uso de la luz como lenguaje artístico. Para esta ocasión, ha preparado una intervención pensada específicamente para la Peregrina, utilizando su técnica propia, llamada Cromolite. ¿El resultado? Una especie de pintura de luz que da vida a la fachada, resaltando detalles y creando una nueva narrativa visual. Según el propio artista, esta técnica permite que los edificios “cuenten historias nuevas sin renunciar a su memoria”.

¿Cuándo puedes verlo?

La intervención sobre la Peregrina se podrá ver el sábado y el domingo, entre las 23:30 y las 00:00 horas. Solo durante esas dos noches, así que si te llama la atención, apunta bien los horarios. Es una experiencia efímera pero muy impactante, perfecta para disfrutar solo, en pareja, con amigos o en familia.

Arranca la Bienal con mucha luz

Con esta inauguración tan visual y emotiva, la Bienal de Arte de Pontevedra empieza con mucha fuerza. A lo largo de los próximos días, la ciudad se llenará de propuestas que combinan arte, tecnología y participación. Pero por ahora, lo mejor es dejarse sorprender por esta obra que mezcla luz, sonido y arquitectura, y que consigue conectar con personas de todas las edades.

Cuando las luces se apaguen pasada la medianoche, quedará el recuerdo de una experiencia compartida: ver brillar la historia de la ciudad con nuevos ojos.