Una semana más, gracias a la Clínica One, vamos a tratar de responder a las distintas dudas médicas que nos surgen a los padres y madres. Hoy vuelve a estar  con nosotros Ana Quintas, después del éxito de su primera artículo «7 preguntas que harías sobre el cuidado de la visión en los niños»  hoy vamos a centrarnos en un punto que salió y parece que ha interesado bastante, se trata de la terapia visual.

¿Qué es la terapia visual?

 

Un programa de terapia visual consiste en un entrenamiento optométrico individualizado para mejorar la función y rendimiento del sistema visual. El programa se lleva a cabo mediante una serie de ejercicios personalizados para mejorar aquellas áreas visuales donde encontramos alguna dificultad. Independientemente de cual sea el motivo por el que decidimos empezar este tratamiento siempre nos basamos en que los pacientes sean capaces de controlar de manera efectiva y coordinada sus dos ojos y consigan un sistema visual equilibrado.

¿Qué podemos mejorar con la terapia visual?

Con la terapia visual podremos trabajar todas aquellas habilidades visuales  en las que tengamos alguna dificultad o falta de equilibrio.

Tenemos que tener en cuenta que  el 74% de los niños con problemas de aprendizaje tienen problemas visuales asociados.

Por lo tanto, si nos centramos en esto, trabajaremos sobre las variables que hacen que nuestros hijos no alcancen su máximo rendimiento escolar.

¿ Y cuáles son estas habilidades visuales?

  • Agudeza visual, es la cantidad de visión nítida que tenemos. Es la prueba más común en los exámenes visuales, aunque en ocasiones la evalúan solo de lejos, hay que tener en cuenta que nuestros pequeños pasan la mayoría de su día en una visión próxima. 

*síntomas de fallo en agudeza visual: visión borrosa, guiñan un ojo, tapan un ojo, fruncir ceño.

  • Motilidad ocular. Son los movimientos que realizan nuestros ojos, y tenemos de 3 tipos. Los seguimientos, que son movimientos continuos y suaves, los sacádicos que son saltos de un punto a otro y las fijaciones que consisten en mantener la mirada en un punto.

*(síntomas) se pierden al leer o al copiar de la pizarra, necesitan guiarse con el dedo, les cuesta encontrar cosas, se saltan letras o inventan el final de las palabras al leer.

 

  • Visión binocular. Describe el uso de ambos ojos de manera coordinada y conjunta.

        *(síntomas) ojo vago, desviación de un ojo, visión doble, fatiga, pérdidas de atención, dificultades en lectura y para ver un punto cercano, evitar hacer deberes y tareas en cerca.

 

  • Enfoque o acomodación. Es la capacidad para ver nítido un objeto a cualquier distancia. 

*(síntomas) acercarse mucho para leer, frotarse los ojos, visión borrosa en cerca, dolor de cabeza.

  • Coordinación ojo-mano. Es la integración entre visión y habilidades motoras.

*(síntomas) poca destreza en deportes, manualidades, caligrafía pobre.

 

  • Habilidades de percepción visual: memoria visual (recordar una forma), relaciones visuoespaciales ( percibir los objetos en una posición determinada con respeto a nosotros), figura-fondo( capacidad para detectar un objeto dentro de un fondo complejo), cierre visual ( capacidad para identificar una forma aunque no esté completa o sea similar), entre otras.

 

¿Pero entonces la terapia visual es sólo para niños?

Desde luego que no. Es cierto que un gran porcentaje de pacientes que realizan terapia son niños, sobre todo menores de 13 años.

Los pacientes ideales son los niños ya que estamos detectando un problema a tiempo y previniendo complicaciones futuras.

Pero también se trabaja con adultos. En algunos casos los adultos tienen tratamientos más prolongados en el tiempo. Esto se debe a que en ocasiones suelen ser dificultades muy instauradas y por tanto, es más difícil enseñar a esos ojos a desaprender y volver a aprender nuevamente de manera correcta. 

El método de terapia visual en Clínica One

A mí me gusta hacer consciente al niño de que venir a las sesiones de terapia son para mejorar el control sobre sus ojos, y que, mediante su esfuerzo van a ser ellos los que consigan mejorar. Intento que sean amenas, que juguemos mucho y que se diviertan para que vengan contentos y poder transformar ese entusiasmo en aprendizaje.

Procuro hacer las sesiones lo más personalizadas posibles, basándome en los gustos e intereses de cada paciente en particular. Es cierto que hay programas que se extienden más en el tiempo que otros, por lo que si los niños no vienen con ganas dejan de querer trabajar y el proceso se hace más lento aún.

Además de trabajar semanalmente en la clínica, los pacientes se comprometen a realizar una serie de tareas o ejercicios en casa diariamente. Buscamos reforzar lo que trabajamos en consulta a base de repetición, para poder interiorizarlo y automatizarlo. 

El gateo, caminar, andar en bici, leer y un sinfín de procedimientos que aprendemos a lo largo de nuestra vida lo hacemos por repetición hasta que los tenemos integrados; pues a nivel visual pasa lo mismo, aprendemos a ver gracias a las experiencias que vivimos.

Más información:

Como siempre hemos aprendido un montón gracias a Ana Quintas, de la Clínica One, si quieres saber más o pedir cita os paso los datos:

Ya sabéis si tenéis dudas o preguntas que os interesa que tratemos sobre alguna de estas disciplinas podéis dejarlas en comentarios o escribirnos por privado.