En Vigopeques somos muy fans de los Balnearios, ya hemos hablado en varias ocasiones de los que recomendamos en Galicia para ir con niños. Muchos lectores, que sabéis de nuestro amor por Portugal, nos preguntáis a menudo por Balnearios en el país vecino, pues voy a empezar por mi preferido: el Hotel de Luso. 

Y no digo nada pero ahora que se acerca San Valentín aquí os dejo una idea de regalo, es ideal tanto para ir en pareja como para ir con niños. Antes de ir al Hotel de Luso había visto fotos en internet y ya me enamoró, yo soy como los peques, me tiene que entrar por los ojos.

Luso, seguramente os suena pues es el agua más conocida de Portugal, en este hotel todo el agua es agua de Luso, hasta el agua del grifo. Luso es también el gentilicio de los portugueses, nos reímos mucho con el nombre pues para las niñas Luso era Lujo en portugués, cuando se dieron cuenta que Luso era por las botellas de agua que tantas veces habían bebido y que estábamos en la zona de dónde procedía ese manantial les sorprendió un montón.

La ciudad de Luso es una parroquia del ayuntamiento de Mealhada, muy conocido por su cochinillo y por celebrar unos carnavales al más puro estilo brasileño, me pareció muy curioso este detalle, consecuencia de la cercanía de la Universidad de Coimbra, dónde los estudiantes de Brasil instauraron unos particulares Carnavales Luso-Brasileiros.

Nuestro viaje fue en la época navideña y en plan familiar, nos encantó el servicio que tienen de animación infantil: por el día tenían distintas actividades y por la tarde-noche: bingo, karaoke, cine…

Además el Hotel cuenta con mesa de ping pong, billar y piscina interior climatizada, vamos que los niños no se aburren y mientras ellos lo pasan pipa, los mayores pueden aprovechar para hacer algún tratamiento o simplemente descansar en alguno de sus saloncitos que son la mar de acogedores.

Si el tiempo lo permite saliendo del hotel hay unos jardines amplios para disfrutar de un paseo y que los niños puedan corretear a sus anchas. 

 

En verano la diversión está asegurada con la piscina olímpica y su trampolín y si el deporte es tu pasión el hotel cuenta con un gimnasio superequipado, de hecho allí entrenan y se alojan muchos clubs deportivos.

Para las familias con niños el hotel ofrece también un pack que incluye las entradas para Portugal dos Pequenitos.

Yo recomiendo que si puedes, este es un hotel para quedarse varios días pues si vas solo uno, como hicimos nosotros, los peques no van a querer salir de allí y hay mucho que ver por los alrededores, por no decir que es un enclave ideal para tu viaje al centro de Portugal. El Hotel Luso se encuentra a medio camino entre Aveiro y Coimbra concretamente a 20 minutos de Coimbra y 35 de Aveiro.

La Villa de Luso esta ubicada a los pies del Bosque Nacional del Bussaco, de hecho con buen tiempo se puede hacer una ruta andando, el circuito de las termas de Luso.

La ruta parte desde el hotel y nos lleva hasta el Palacio de Buçaco, por lo tanto si ese es tu destino este hotel es perfecto y mucho más familiar que el Palacio.

El desayuno

Una de las cosas que más nos gusta de los hoteles son los desayunos tipo buffet, cada miembro de la familia suele tener sus preferencias.

Este nos gustó mucho a todos pues había mucha variedad: fruta fresca, batidos, varios tipos de panes y repostería variada, embutidos, cereales, mermeladas caseras, café, zumos y la parte salada que a mi por la mañana no me entra tanta cosa pero al viajar con adolescentes atacan a todo.

La cena:

Normalmente cuando viajamos salimos a cenar fuera, a veces nos ocurre que llegamos tarde al hotel y con peques ponerse a buscar un lugar para cenar se nos complica mucho, eso nos ocurrió esta vez que llegamos ya tarde a Luso y cansados, así que decidimos cenar en el hotel y la verdad es que fue un acierto.

Si el desayuno nos encantó la cena ya ni os cuento, además es que es algo que no solemos hacer con frecuencia, sí tenemos costumbre de salir a cenar fuera en familia pero cenar en los hoteles es algo que lo dejamos para ocasiones especiales y es nuestro pequeño lujo.

En Portugal la gastronomía a nosotros nos gusta mucho y a las niñas más, es que es un país en el que no tendrás ningún problema para las comidas pues en todos los restaurantes y hoteles van a tener siempre sopas y pures de primero, da igual la época del año, de primero siempre de cuchara y de segundo hay variedad de carnes y pescado, en este caso en el hotel igual pero todo en abundancia y muy bueno.

Y el tema de la repostería en Portugal es importante también, sobretodo en esta región, esta es la parte que más me pierde. En el Hotel de postre había tanto fruta, yogures y quesos como distintos pasteles.

Las termas de Luso

Y vamos ahora con la parte de spa y balneario. Las termas de Luso podríamos dividirlas en tres: Spa termal, Termalismo clásico  y Centro Médico.

Lo cierto es que nos llamo muchísimo la atención todos los tratamientos médicos que en este balneario tienen. 

Nosotros íbamos en plan relax y familiar así que sólo probamos la parte del spa. El agua termal de Luso tiene su origen en la Sierra de Bussaco y todo el agua del centro es mineral, para acceder a las termas puedes hacerlo desde el hotel a través de una pasarela.

Ya el hecho de atravesar el tunel fue una fiesta para las niñas y lo mejor estaba por llegar.

El horario para acceder con niños es limitado y en una franja concreta por lo que hay que reservar y salir a la hora, esto es una norma común en la mayoría de los balnearios.

Desde que mi hija era un bebé he visitado bastantes balnearios y spas en Portugal y debo decir que este es mi preferido. Me gusta como conjuga lo clásico con lo moderno, las instalaciones, los alrededores parece que estas en la Belle Epoque con las comodidades de hoy en día. 

Siempre hay algún detalle que marca la diferencia y no se te olvidará jamás, en este caso hay varios pero destacaría la piscina diseñada por un discípulo de Eiffel.

 

Sin duda en Luso, el tiempo se detiene y es el sitio ideal para desconectar, dicen de Luso que es la mini Sintra de Portugal y sinceramente nada tiene que envidiar, además con la ventaja de que no está tan saturada y nos queda más cerquita. 

No me quiero despedir sin recomendar una visita al Casino, ya la entrada promete, a mi me recordó a aquellas casas antiguas de película que sabes que dentro albergan tesoros y lo cierto es que el interior es precioso, tienes la opción de hacer una visita guiada. Justo al lado se encuentra una cafetería super cuqui donde también podrás comprar algún souvenir típico de la zona.

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