¿Y si tus hijos pudieran caminar por una ciudad romana de hace 2.000 años? En Conímbriga, en el centro de Portugal, se puede. Es una de las ruinas romanas mejor conservadas del país y un plan estupendo para una escapada en familia.

¿Dónde está Conimbriga?

Conímbriga está cerca de Condeixa-a-Nova, a unos 16 kilómetros de Coimbra. Se llega fácilmente en coche, y desde Galicia es una excursión muy cómoda si estás recorriendo el norte de Portugal.

Un poco de historia, contada fácil

Hace más de 2.000 años, los romanos se instalaron aquí y construyeron una ciudad con casas, calles, tiendas, termas y un foro (la plaza principal donde se hacía la vida social). Con el tiempo se hizo rica e importante.

En el siglo V, los pueblos suevos atacaron la ciudad y la gente la fue abandonando. Poco a poco quedó cubierta por la tierra… hasta que hoy podemos visitarla.

Una ciudad romana que todavía se puede recorrer

Uno de los grandes atractivos de Conímbriga es que sus restos permiten hacerse una idea bastante clara de cómo estaba organizada una ciudad romana.

 

Al caminar por el yacimiento aparecen antiguas calles, edificios públicos, viviendas y zonas residenciales. Entre las construcciones conservadas destacan especialmente las grandes casas señoriales, que muestran que algunas familias disfrutaban de viviendas muy diferentes a las de la población más humilde.

También se conservan importantes restos de las instalaciones termales, del foro y de las antiguas estructuras defensivas.

Para los niños, puede resultar interesante plantear la visita como un pequeño juego de descubrimiento: buscar las antiguas calles, identificar las diferentes estancias de las casas o intentar imaginar para qué servía cada uno de los espacios que van apareciendo durante el recorrido.

La Casa de los Repuxos o Casa de las Fuentes

La Casa de los Chorros (Casa dos Repuxos). Es la estrella de la visita. Era una gran casa romana con un jardín lleno de fuentes y estanques. Cuenta a los peques que, hace siglos, aquí el agua saltaba por decenas de chorros para sorprender a los invitados.

Esta gran vivienda romana conserva un espectacular jardín central con una estructura hidráulica que llegó a contar con más de 500 surtidores. Alrededor se encuentran algunos de los mosaicos más llamativos de Conímbriga.

Los mosaicos: uno de los grandes tesoros de Conímbriga

Los mosaicos son, probablemente, uno de los elementos que más llaman la atención durante la visita.

En diferentes edificios aparecen suelos decorados con motivos geométricos y figurativos. Algunos representan animales y escenas mitológicas, mientras que otros recurren a complejos diseños geométricos o representaciones de dioses y animales.

Es como un puzle gigante hecho con miles de piedrecitas. Si viajas con peques puedes proponerles un juego: ¿quién encuentra el dibujo más curioso?

Las diferentes casas de Conímbriga muestran además la variedad de estilos decorativos utilizados en la época.

La Casa de los Cantaber

Es la gran estrella de la visita. Se trata de la mayor residencia privada conocida de toda la zona excavada: ocupa 3.260 metros cuadrados (¡más que muchos campos de baloncesto!) y se construyó en el siglo I.

Lo más curioso es que siguió en pie como gran casa hasta el final de la ciudad romana. Se cree, aunque no está confirmado, que perteneció a Cantaber, un aristócrata muy importante de Conímbriga, que vivía aquí cuando los suevos saquearon la ciudad.

Cómo era por dentro

  • Cinco zonas distintas. Cada una giraba en torno a un peristilo, un patio interior con columnas que daba luz y aire a las habitaciones que lo rodeaban.
  • La zona principal estaba en el centro: la gran entrada, el patio central y el comedor más importante. El comedor tenía grandes ventanales que se abrían a un enorme jardín.
  • Un patio con fuentes. En el patio central había juegos de agua, con surtidores alimentados por tuberías de plomo. Cuenta a los peques que, hace siglos, el agua saltaba por decenas de chorros para sorprender a los invitados.

La Casa de la Cruz Suástica

Otro de los espacios destacados es la Casa de la Cruz Suástica, cuyo nombre procede de uno de los motivos geométricos presentes en sus mosaicos.

En este caso predominan las composiciones geométricas, que muestran la complejidad de los diseños utilizados para decorar los suelos de las viviendas romanas.

El nombre puede resultar llamativo actualmente, pero en este contexto se trata de un motivo geométrico de origen muy antiguo, utilizado en diferentes culturas mucho antes de su apropiación por el nazismo en el siglo XX.

Las termas romanas

Las termas ocupaban un lugar importante en la vida cotidiana de las ciudades romanas y Conímbriga conserva restos de tres complejos termales.

Los romanos iban a «pasar el rato» a los baños: había salas de agua caliente, templada y fría. Un buen momento para explicar a los niños cómo se bañaban sin grifos ni calefacción.

Aunque estos espacios no eran simplemente lugares para bañarse. Las termas formaban parte de la vida social romana y contaban con diferentes salas y sistemas destinados al calentamiento del agua.

En Conímbriga todavía pueden reconocerse algunos elementos relacionados con estas instalaciones, lo que ayuda a explicar a los más pequeños cómo funcionaban los antiguos baños romanos.

Es un buen ejemplo para comprender que la ingeniería romana estaba presente en muchos aspectos de la vida cotidiana.

El foro, el centro de la vida pública

El foro era uno de los espacios fundamentales de cualquier ciudad romana. Era el centro de la actividad política, religiosa y social.

En Conímbriga se conservan los restos del antiguo foro y de otros edificios relacionados con la vida pública de la ciudad.

Actualmente cuesta imaginar que este lugar estuviera lleno de personas, comercios, autoridades y actividades, pero precisamente ese ejercicio de imaginación es una de las partes más interesantes de visitar un yacimiento arqueológico.

Las murallas cuentan también la historia de la ciudad

Otro elemento importante son las murallas que rodeaban Conímbriga.

La muralla. Se construyó deprisa para proteger la ciudad y, para ahorrar tiempo, se usaron piedras de edificios que ya existían. ¡Una muralla hecha con «piezas recicladas»!

¿Qué ocurrió con Conímbriga?

La historia de Conímbriga no terminó de repente, sino que fue perdiendo importancia progresivamente.

En el año 468 d.C., los suevos atacaron la ciudad y provocaron importantes daños en sus defensas. A partir de entonces comenzó un proceso de abandono.

Una parte de la población se trasladó hacia una zona más fácilmente defendible, en el entorno de la actual Coímbra, y Conímbriga dejó poco a poco de ser el importante centro urbano que había sido durante siglos.

Precisamente ese abandono contribuyó a que buena parte de sus restos permanecieran enterrados durante siglos.

El museo ayuda a entender lo que queda de las ruinas

Junto al yacimiento se encuentra el Museo Monográfico de Conímbriga, que reúne numerosos objetos encontrados durante las excavaciones.

Aquí se pueden conocer aspectos de la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad, además de contemplar piezas relacionadas con la religión, la arquitectura, las viviendas y la actividad pública.

El museo permite poner nombre y contexto a muchas de las estructuras que se ven después en el exterior.

Para una visita en familia, combinar ambos espacios resulta especialmente interesante: primero se pueden conocer los objetos y después intentar reconocer sobre el terreno cómo se utilizaban algunos de ellos.

Conímbriga para descubrir la historia con niños

 

Conímbriga es uno de esos lugares en los que la historia deja de ser algo que aparece únicamente en los libros.

Los niños pueden caminar por una antigua ciudad romana, observar los restos de sus viviendas, descubrir cómo eran las termas, buscar animales en los mosaicos y comprobar cómo se construían las calles y las murallas.

Además, el propio Museo Nacional de Conímbriga desarrolla actividades educativas relacionadas con la arqueología y la vida durante la época romana, incluyendo propuestas relacionadas con la cerámica, la restauración y la construcción de mosaicos.

Esto convierte el yacimiento en un recurso interesante no solo para conocer la historia, sino también para acercarse al trabajo de los arqueólogos y a la conservación del patrimonio.

Una de las mejores muestras de la presencia romana en Portugal

Conímbriga permite comprender la dimensión que llegó a alcanzar el mundo romano en la Península Ibérica.

Más allá de sus mosaicos, que son uno de sus grandes reclamos, lo interesante es poder reconocer sobre el terreno cómo funcionaba una ciudad: dónde estaban sus espacios públicos, cómo eran las viviendas, dónde se encontraban las termas y cómo se protegía mediante sus murallas.

Es precisamente esa combinación entre arqueología, arquitectura y vida cotidiana la que hace que Conímbriga resulte una visita especialmente interesante para hacer en familia.

Un lugar donde la historia romana se puede recorrer a pie y donde cada mosaico, cada calle y cada resto de vivienda ayuda a reconstruir la historia de una ciudad que durante siglos fue uno de los grandes núcleos urbanos de la antigua Lusitania.

Horario

De 10:00 a 18:00 (la taquilla cierra a las 17:15).

Precios

  • Precio general: 10 euros
  • Jóvenes de 13 a 24 y mayores de 65: 5 euros
  • Niños, desempleados y personas con discapacidad gratis.

Cómo llegar a Conímbriga

Conímbriga está a unos 16 kilómetros de Coímbra, por lo que es una excursión bastante sencilla de hacer desde la ciudad. Puedes llegar en autobús, en coche o contratar una visita guiada.

En coche

Conímbriga está a unos 20 minutos en coche desde Coímbra y hay aparcamiento gratuito junto al yacimiento.

En autobús desde Coímbra

Si sales desde Coimbra, también puedes llegar en autobús. La parada no está en la estación de autobuses actual, sino en el Largo da Portagem, junto al río, donde estaba la antigua estación. Hay autobuses directos, con un trayecto de unos 45 minutos, y otros con transbordo. La opción más cómoda es la línea 209 de BusWay, que va directa, aunque solo tiene 3 salidas diarias. Por eso conviene consultar los horarios, incluido el de vuelta, antes de ir. Puedes verlos en este enlace.

Con una visita guiada

Otra posibilidad es contratar un tour guiado en español desde Coímbra, que incluye el traslado hasta Conímbriga. Es una opción interesante si quieres conocer la historia del yacimiento de la mano de un guía y despreocuparte de los desplazamientos, puedes hacer la reserva en este enlace

 

Dónde dormir en Conimbriga

Conimbriga Hotel do Paço

Es la opción más cómoda para ir con niños. Ofrece aparcamiento gratuito, zona de juegos interior y exterior y spa, también tiene piscina interior, piscina infantil y es un hotel que cuenta con habitaciones familiares que son dos habitaciones contiguas con acceso interno y con balcones extraordinarios con vista al jardín y a la piscina.

Comprobar precio y disponibilidad

Combínalo con otras visitas

Si tienes un día más, puedes completar la escapada con:

  • Coimbra, con su famosa universidad y su casco histórico.
  • Portugal dos Pequenitos, un parque en Coimbra con monumentos y casas en miniatura, perfecto para los más pequeños.