La isla de Salvora es la más desconocida de las que conforman el Parque Nacional de las Illas Atlánticas, se encuentra a medio camino entre O Grove y el ayuntamiento de Ribeira.

La semana pasada fue declarada Bien de Interés Cultural de Galicia ya que constituye un espacio singular que se complementa “con aspectos de interés artístico, arquitectónico, arqueológico e incluso científico y técnico, que caracterizan una realidad compleja y rica que solo puede ser comprendida de forma global e interrelacionada.”

Hace poquito que yo he conocido esta isla y la verdad es que impacta y resulta curiosa. Nada más llegar te recibe una sirena que nos recuerda a la sirena de Copenhague, las dos mirando el mar con esa mirada al infinito. Y un cartel que le proporciona más misterio aún en el que puedes leer:

“La sirena de Salvora tuvo amores con un caballero romano naufragado en la isla. Nació un niño que se llamó Mariño…”

Cuentan que un caballero romano se enamoró de una bella sirena que encontró en la playa, se la llevó a su casa y con paciencia le fue despojando de sus escamas hasta convertirla en una preciosa mujer con la que tuvo un hijo, Mariño. Cuentan también que la sirena no hablaba, hasta que en una noche de San Juan el padre de Mariño hizo el ademán de tirarlo en la hoguera y la sirena gritó, a partir de esa noche la mujer recuperó el habla y fueron felices hasta que el caballero murió y ella regresó al mar, eso sí con una condición, que cada vez que los Mariño tuvieran descendencia uno de sus hijos debían entregarlo al mar, lo sabrían por el color de sus ojos: azules!

Otra cosa que caracteriza la isla son las grandes moles de piedra que debido a la erosión del viento, el agua y la sal van formando extrañas figuras que harán despertar y crear sin duda grandes historias en la imaginación de los niños. De hecho hay otra leyenda de la Sirena, que a mi particularmente me gusta menos que dice que su enamorado la abandonó y ella convirtió a sus hijos en piedras. Otra versión dice que entre esas rocas se esconde la Santa Compaña que sale a pasear por las noches.

Como veis leyendas sobre la isla hay muchas pero la historia que a mi más me impactó, de las que me han contado sobre Salvora, ha sido la del naufragio, y este sí fue real, aún se me pone la piel de gallina cuando recuerdo el relato, era la noche del 1 al 2 de enero del año 1921. Una noche en la que había muy pocas personas durmiendo en la isla, la mayoría habían ido a pasar el fin de año al pueblo y no habían podido regresar a sus casas por el temporal, así que tan sólo los abuelos y algunos jóvenes y niños habían quedado en Salvora.

El barco Santa Isabel, que hacía la ruta Bilbao-Santander-Coruña y Vigo con la intención de embarcar después rumbo a Argentina y Uruguay, partía, después de pasar fin de año en A Coruña, rumbo a Vigo pero nunca pudo llegar. Recordemos que era una noche de temporal y tormenta, la niebla y la escasa visibilidad hicieron que el buque, por una malograda maniobra quedase encallado en las rocas y comenzó a entrar agua. El farero de Salvora alarmado baja corriendo al pueblo a pedir ayuda, tres chicas por mar y una por tierra sin pensárselo mucho cogen sus barcas y así dirigen y realizan toda la maniobra de rescate, la más pequeña tenía 14 años, la mayor sobre 25 y consiguen así salvar casi 50 personas. Dicen que estas mujeres nunca se consideraron heroinas, aunque arriesgaron sus vidas por rescatar a los demás y eso que eran muy jovencitas pero ellas lo consideraron su deber, es más lejos de vanagloriarse por su heroicidad vivieron con tristeza el no poder salvar a más personas, sólo ellas vivieron el horror de ver ahogar a gente de todas las edades pidiendo auxilio.

Cuatro de los hórreos que podemos ver en la isla rinden tributo a estas mujeres y llevan sus nombres:Cipriana Crujeiras, Josefa Parada, Cipriana Oujo Maneiro y María Fernández Oujo. 

También recibe un homenaje en forma de hórreo el segundo oficial del buque Luis Cebreiro que debido a su corpulencia física, medía dos metros y era muy corpulento, no quiso subirse al salvavidas y fue capaz de llegar a tierra nadando. Es curiosa también su ubicación, en un entorno empedrado.


Estos hórreos están encuadrados dentro de lo que se denomina la zona de aldea, que es abandonada en la época de los 70, aún se puede ver el interior de alguna vivienda que conserva la construcción típica de la década. 

Seguramente te llame también la atención la existencia de varias casas sin tejados, el motivo no es otro que evitar accidentes, se han limpiado y retirado escombros de estas viviendas abondonadas para que por lo menos puedan visitarse sin temor a que te caiga algo encima.

Todo en la isla tiene algo de mágico hasta las aguas, de hecho se dice que la isla se llama Salvora por sus aguas curativas y salvadoras. Al final cuando te encuentras en la isla inundado por esta magia ya no sabes que hay de realidad y de leyenda a tu alrededor.

Otra cosa que llama la atención es la fabrica de Salazón, la primera que hubo en Galicia, todavía se pueden ver sus restos de lo que luego sería el Pazo de Salvora.

Convertido ahora en museo en el Pazo podremos ver distintos objetos y embarcaciones que nos recuerdan la historia de la isla.

Junto al Pazo esta la capilla de Santa Catalina que anteriormente era la taberna, único centro de reuniones que tenían en el pueblo lo marineros.

Abandonamos la isla en una de las embarcaciones que viajan a la isla no sin antes despedirnos de su fauna y de su flora.

  • En la isla no hay agua por lo tanto conviene llevar agua embotellada.
  • Tampoco hay papeleras, se recomienda llevar una bolsa de plástico para guardar toda la basura que generemos allí y traerla claro.
  • Por supuesto no se puede salir de las rutas marcadas
  • Recordemos que nuestras islas son un patrimonio natural que debemos conservar.

Cómo llegar

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