En la frontera entre Galicia y Portugal hay un pequeño recorrido entre pasarelas de madera, vegetación y ríos que conduce hasta un lugar muy especial: los Passadiços de Cevide, en el concello portugués de Melgaço, el punto más septentrional de Portugal continental.

Los Passadiços de Cevide son una propuesta diferente para descubrir el entorno de Melgaço y conocer una parte de la historia compartida entre ambos territorios.

Dónde están los Passadiços de Cevide

Los Passadiços de Cevide se encuentran en la parroquia de Cristoval, en el municipio portugués de Melgaço, muy cerca de Galicia. Este rincón del Alto Minho destaca por su entorno natural y por su ubicación junto a la frontera.

Cevide es una pequeña aldea conocida por ser el lugar más al norte de Portugal y limita con Galicia con Frieira en el ayuntamiento de Crecente (Pontevedra) y con Padrenda (Ourense).
Cómo llegar a los Passadiços de Cevide
Desde Portugal
Los pasadizos se encuentran en Cevide, dentro del municipio de Melgaço, en el distrito portugués de Viana do Castelo. Para llegar a los Passadiços de Cevide, en Melgaço (Portugal), puedes ir en coche hasta la aldea de Cevide y continuar a pie hasta las pasarelas y el Marco de Frontera n.º 1
Desde España

Nosotros fuimos desde Crecente y podéis utilizar Google Maps con tranquilidad para llegar, ya que en esta zona no siempre resulta fácil orientarse.
Desde el embalse de Frieira, cruzamos el puente sobre el río Miño para llegar a la parroquia de Desteriz, en Padrenda (Ourense). A mano derecha encontraréis un camino muy estrecho y con bastante pendiente que baja hasta la playa fluvial. El acceso está algo escondido y, de hecho, nosotros tuvimos que pedir indicaciones a un vecino para localizarlo.
Mi recomendación es que no bajéis con el coche. El camino es muy estrecho y empinado, y abajo apenas hay espacio para que coincidan dos vehículos. Si os encontráis con otro coche durante la bajada o la subida, maniobrar puede resultar bastante complicado. Es mejor dejar el vehículo en un lugar seguro donde no obstaculice el paso y continuar a pie, siempre que sea posible.

La zona puede visitarse durante todo el año, aunque conviene comprobar las condiciones del camino antes de desplazarse, especialmente después de episodios de lluvia. Nosotros hemos ido a principios de octubre sin haber llegado las lluvias y ya veis que está todo muy seco y con poco caudal.

Peto de Ánimas

Al llegar os encontrareis un Peto de Ánimas, son pequeñas construcciones populares de granito (en forma de hornacina, altar o capilla) situadas en caminos y cerca de templos para pedir limosnas y oraciones por las almas que sufren en el purgatorio, que aquí aparecen representadas.
Pequeña playa fluvial Padrenda
Os llamará la atención el camino empedrado que os dirige al río, seguramente utilizado en otra época para subir y bajar los barcos para cruzar la orilla.

La playa fluvial es pequeñita pero muy bonita y tranquila, ideal para desconectar.

Existe tambien una zona de pequeñas pozas que dan al río.

Las pequeñas playas fluviales nos permiten disfrutar del río Troncoso, en Portugal, que en Galicia lo conocemos como río Barxas, desemboca en el Miño y marca parte de la frontera natural entre ambos territorios.

Un paseo entre dos países

La visita permite conocer un enclave poco habitual, alejado del ruido y rodeado de vegetación. Es también una buena oportunidad para explicar a los niños cómo se delimitan las fronteras entre países y cómo los ríos pueden actuar como límites naturales.

El paseo combina caminos con pasarelas de madera y un precioso puente peatonal que permite cruzar de un país a otro. Es precisamente esta conexión la que hace que la visita resulte tan curiosa: en pocos pasos puedes pasar de Portugal a España y disfrutar de un paisaje que no entiende de fronteras.

Passadiços de Cevide

Los passadiços son una de las grandes atracciones de esta zona de Melgaço.


Tienen cerca de tres kilómetros de longitud y combinan pasarelas de madera con senderos de tierra, siguiendo el curso del río Troncoso, que separa Portugal de Galicia.

Uno de los principales atractivos de Cevide es el Marco de Frontera número 1, que señala el extremo norte de Portugal continental. Su ubicación, junto a la confluencia de los ríos Troncoso y Miño, convierte este punto en un lugar singular para quienes disfrutan descubriendo curiosidades geográficas.

Un lugar ligado al contrabando

Cevide guarda también historias de una época en la que cruzar la frontera tenía un significado muy distinto al actual. Durante años, los caminos de esta zona fueron utilizados para el contrabando de mercancías entre Galicia y Portugal. Para algunas familias de la frontera, estas rutas formaban parte de su vida cotidiana y suponían una forma de conseguir ingresos en tiempos difíciles.

Hoy, aquellos pasos forman parte de la memoria local y permiten acercarse a la historia de las comunidades que vivieron a ambos lados del Miño. Recorrer este entorno es, por tanto, una forma de descubrir no solo su paisaje, sino también los vínculos históricos entre gallegos y portugueses.
Importante si vas con niños: aunque el recorrido cuenta con pasarelas de madera, es recomendable llevar calzado adecuado, vigilar a los menores cerca del río y comprobar el estado del terreno antes de comenzar.
Una escapada diferente cerca de Galicia
Los Passadiços de Cevide son una opción para quienes buscan una excursión distinta en el norte de Portugal, combinando naturaleza, historia y una curiosidad geográfica que convierte la visita en algo más que un simple paseo.
Además, puedes aprovechar la salida para acercarte al centro de Melgaço, conocer su castillo o descubrir otros rincones del Alto Minho.
Una propuesta para caminar sin prisas, conocer un lugar singular y descubrir el punto donde, como dice la expresión popular, comienza Portugal.









